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Movimientos fetales: cuándo empiezan y cuándo hay que preocuparse

Irene · · 7 min
Forma parte de nuestra guía completa sobre el embarazo

Si has oído hablar de “cuenta los movimientos del bebé, tienen que ser al menos 10 en 2 horas”, buenas noticias: esa regla está superada desde hace tiempo, e incluso la versión más reciente que la sustituyó se ha revisado de nuevo hace poco. Aquí tienes lo que realmente hay que saber sobre cuándo empiezan los movimientos y, sobre todo, sobre qué hacer si notas un cambio.

Cuándo empiezan realmente los movimientos (y por qué varía de una persona a otra)

Quienes ya han tenido otros embarazos suelen notar los primeros movimientos entre la semana 16 y la 18; en un primer embarazo, la ventana habitual es entre la 18 y la 25. La diferencia no tiene nada que ver con lo “atenta” que estés: quien ya ha vivido un embarazo sabe distinguir el movimiento fetal de los ruidos intestinales u otras sensaciones internas, mientras que en el primer embarazo se necesita más tiempo para aprender a reconocerlo.

En las primeras semanas los movimientos son leves, casi imperceptibles, a menudo descritos como un “aleteo” o pequeñas burbujas. Se vuelven cada vez más claros y reconocibles a lo largo del segundo trimestre.

El “cuenta 10 movimientos en 2 horas”: por qué esta regla está superada

Durante años se recomendó contar los movimientos fetales hasta alcanzar un umbral fijo (normalmente 10 en 2 horas) como método de autocontrol. Las directrices clínicas más recientes, empezando por la RCOG Green-top Guideline n.º 57 sobre movimientos fetales reducidos, indican que no existen datos que respalden el conteo formal como método para decidir si hay que preocuparse o no.

El problema del conteo es que crea una falsa sensación de seguridad: si el bebé se mueve menos pero aun así “lo suficiente para llegar a 10”, el conteo dice que todo va bien, aunque en realidad algo ha cambiado y merece atención.

Qué dice de verdad la directriz más reciente (2025-2026)

En 2025, una actualización liderada por organizaciones especializadas en la prevención de la mortalidad perinatal (Sands, junto con Tommy's, el NHS y otras) dio un paso más: abandonó también el lenguaje más reciente basado en “presta atención al patrón” o “a posibles cambios”, porque se consideraba todavía demasiado vago; un proyecto de recogida de testimonios entre padres que habían vivido una pérdida mostró que frases como “patrón” se interpretaban de forma muy distinta según la persona.

El mensaje actual es deliberadamente simple y directo: llama de inmediato a la matrona o a la maternidad si el bebé se mueve menos, si los movimientos son más débiles, o si se han parado, sin necesidad de contar nada, sin necesidad de estar segura al 100%, sin necesidad de esperar a “ver si se pasa”.

Qué hacer en la práctica si notas un cambio

  • Llama, no esperes. Vale también de noche, aunque sientas que estás exagerando: en la gran mayoría de los casos el control termina de forma tranquila, pero de todas formas es la llamada correcta.
  • No intentes “estimular” al bebé por tu cuenta con azúcar, bebidas frías o presión sobre la tripa para ver si reacciona, antes de llamar: no es un método fiable y solo arriesga a perder tiempo.
  • No esperes a la próxima cita programada. Un cambio en los movimientos es una de las pocas situaciones del embarazo en las que vale la regla “cuanto antes llames, mejor”, sin excepciones.

¿Es verdad que los movimientos disminuyen hacia el final del embarazo?

Al acercarse la fecha del parto, el espacio dentro del útero se reduce, y los movimientos pueden sentirse diferentes: menos amplios, más parecidos a empujones o giros que a patadas claras. Pero el bebé sigue moviéndose con regularidad hasta el parto: no existe una fase normal en la que los movimientos se detengan o disminuyan drásticamente. Una reducción real y percibida, incluso en la última semana, siempre hay que comunicarla con la misma urgencia que en las semanas anteriores.

El consejo más importante de este artículo

Si hay una sola cosa que llevarse: no existe un número correcto que alcanzar. No hace falta llegar a 10 movimientos, no hace falta superar un umbral, no hace falta esperar para saber si es “solo un día tranquilo”. Basta la duda de que algo haya cambiado respecto a lo habitual para justificar una llamada, y siempre es la decisión correcta.

En resumen

Los primeros movimientos suelen sentirse entre la semana 16 y la 25, antes en quienes ya han tenido otros embarazos. El viejo “cuenta 10 movimientos en 2 horas” ya no es la recomendación clínica correcta: hoy se llama de inmediato a la matrona si el bebé se mueve menos, más débilmente o se ha parado, sin necesidad de contar ni de esperar.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se empiezan a sentir los movimientos del bebé?

Por lo general entre la semana 16 y la 18 para quienes ya han tenido otros embarazos, y entre la 18 y la 25 en un primer embarazo, porque todavía no se ha aprendido a distinguir los movimientos fetales de otras sensaciones internas.

¿Es verdad que hay que contar los movimientos durante el día?

No, ya no. La vieja regla de “cuenta 10 movimientos en 2 horas” está superada: las directrices más recientes (RCOG, Sands, Tommy's) indican no contar y contactar de inmediato con la matrona si el bebé se mueve menos, más débilmente o se ha parado, independientemente de cualquier número.

¿Qué debo hacer si noto que el bebé se mueve menos?

Contacta de inmediato con la matrona o con tu ginecólogo, aunque sea de noche, aunque no estés segura al 100%. No hace falta esperar, no hace falta alcanzar un umbral, no hace falta “ver si se pasa solo”: es una llamada que se hace siempre, y en la gran mayoría de los casos termina con un control tranquilo.

¿Tengo que esperar a estar segura antes de llamar a la matrona?

No. Las directrices más actuales recomiendan llamar incluso solo ante la duda, sin esperar a tener certeza. Un control de más no tiene contraindicaciones; un retraso sí puede tenerlas.

¿Los movimientos disminuyen normalmente hacia el final del embarazo?

El espacio se reduce y los movimientos pueden sentirse diferentes (menos amplios, más “comprimidos”), pero el bebé sigue moviéndose con regularidad hasta el parto. Una reducción real y percibida siempre hay que comunicarla, incluso en las últimas semanas.

¿Qué dice la directriz más reciente sobre los movimientos fetales?

La actualización de 2025 (Sands, Tommy's, el NHS y otras organizaciones especializadas) ha abandonado también el lenguaje más vago de “presta atención al patrón” porque se consideraba ambiguo, y lo ha sustituido por un mensaje directo: llama si el bebé se mueve menos, más débilmente, o se ha parado.

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