Primeros meses en casa

Cuidados del recién nacido en casa: qué hacer y qué necesitas

Volver del hospital con el bebé es cuando empiezan las dudas de verdad: cómo bañarlo, cómo cuidar el cordón, cómo tiene que ser la cuna, cuántos pañales vas a gastar. Aquí reunimos las respuestas prácticas, con lo que recomienda la Asociación Española de Pediatría (AEP) en su web En Familia, y nuestras guías para elegir cada cosa sin llenar la casa de trastos.

Viviana

Baño, higiene y ropa del recién nacido en el día a día

Para el baño basta una bañera sencilla (las plegables o las que van sobre el cambiador ahorran mucho espacio en un piso pequeño), un termómetro de agua si no te fías del codo, toallas con capucha y un jabón suave de pH neutro. La AEP recuerda en En Familia que el agua debe estar a 36-38 °C, con unos 15-20 cm de altura, y el baño en una habitación caldeada a 22-24 °C, algo a tener en cuenta en invierno en casas sin calefacción central. Para la ropa, bodies y pijamas de algodón, sin lazos ni botones difíciles, y en cantidad moderada: el bebé crece rápido y la talla de recién nacido dura poco.

Sueño y tomas del recién nacido: la cuna, el saco y lo que hace falta para comer

Los dos temas que más ocupan las primeras semanas son dónde duerme el bebé y cómo organizar las tomas. Para dormir, la duda en España suele ser minicuna, cuna de colecho o cuna directamente: la AEP aconseja que en los primeros meses duerma en la habitación de los padres, en una cuna homologada, con colchón firme y sin almohada ni peluches dentro. En verano, con el calor de julio y agosto, un saco de dormir ligero sustituye a las mantas. Para las tomas, pecho o biberón, lo imprescindible es poco: un buen sujetador de lactancia, algún biberón y, si lo necesitas, un sacaleches, que se puede alquilar antes de comprarlo.

Juguetes y desarrollo del bebé, mes a mes

En los primeros meses el bebé no necesita una estantería llena: un móvil o unas tarjetas de alto contraste, un sonajero ligero y una manta de actividades para el tiempo boca abajo, siempre vigilado, dan para mucho. A partir de los 6 meses llegan los juguetes para agarrar, morder y encajar, y con el primer año los de arrastre y construcción. Antes de comprar en Juguettos, El Corte Inglés o Amazon, mira la edad indicada en la caja y el marcado CE, y piensa que muchos juguetes se usan solo unas semanas: son perfectos para pedirlos en la lista de nacimiento o para buscarlos de segunda mano en Wallapop.

Equipamiento para el recién nacido: qué necesitas de verdad y qué puedes ahorrarte

Las tiendas de puericultura empujan a comprarlo todo antes de que nazca el bebé, pero buena parte se usa poco o nada. Lo que no admite atajos es la seguridad: una silla de coche homologada desde el primer viaje a casa y una cuna que cumpla la norma. Otras cosas, como la hamaca, el calientatoallitas, el esterilizador eléctrico o los cojines con forma, dependen de tu casa y de tu bebé, y conviene esperar a ver si de verdad los echas de menos. La propia AEP desaconseja comprar asientos y anillos de baño. Lo que dudes, déjalo para la lista de nacimiento o para más adelante.

Preguntas frecuentes sobre los cuidados del recién nacido

¿Cuándo se puede bañar al recién nacido y cada cuánto?

Según la Asociación Española de Pediatría (En Familia, «Aseo en el recién nacido»), se le puede sumergir en la bañera aunque todavía no se le haya caído el cordón umbilical, y no hay consenso sobre la frecuencia: es igual de bueno bañarlo a diario que cada dos días. Si el baño es un momento agradable, lo habitual es hacerlo cada día. La AEP indica agua a 36-38 °C, unos 15-20 cm de altura, pocos minutos en los primeros días, una habitación a 22-24 °C y no dejar nunca al bebé solo en la bañera.

¿Cómo se cura el cordón umbilical del bebé?

La AEP (En Familia, «Cuidados del cordón umbilical», de la pediatra Pilar Aizpurua Galdeano) explica que en países con buena atención neonatal, como España, basta con lavarse las manos, limpiar la zona con agua tibia y jabón neutro y secarla bien; el alcohol y otros antisépticos no han demostrado ser mejores y pueden retrasar la caída. El cordón suele desprenderse entre el 5.º y el 15.º día de vida. La misma página indica consultar al pediatra si la zona se enrojece o se inflama, si hay secreción amarilla maloliente, sangrado o si no se ha caído pasados 15 días.

¿Cuántos pañales gasta un recién nacido al día?

La AEP indica en En Familia que un recién nacido puede mojar de media entre 6 y 8 pañales al día. Por eso no compensa acumular paquetes de la talla de recién nacido: se queda pequeña en pocas semanas. Es mejor tener uno o dos paquetes para empezar y comprar más cuando veas qué marca y qué talla le van bien, y dejar los pañales de tallas grandes para quien quiera regalarte algo práctico.

¿Cómo tiene que ser la cuna del bebé?

La AEP, en su Guía práctica para padres recogida en En Familia («Seguridad en la cuna»), pide una cuna homologada y estable, con al menos 60 cm de altura interior, barrotes separados entre 4,5 y 6,6 cm y un colchón duro y transpirable que no deje huecos de más de 2 cm con los bordes. Nada de almohada hasta los 2 años, juguetes fuera de la cuna, lejos de cordones de cortinas y de fuentes de calor o frío, y el bebé siempre boca arriba, de noche y en la siesta.

¿Qué ropa necesita un recién nacido?

Pocas cosas y fáciles de poner: bodies, pijamas, calcetines o patucos y una toquilla o arrullo para la salida del hospital. La AEP recomienda en En Familia («Canastilla básica del recién nacido») prendas sin lazos, botones ni cremalleras y de tejidos naturales mejor que sintéticos. La cantidad depende de la estación: un bebé que nace en agosto necesita sobre todo bodies de manga corta y muselinas, uno de enero, pijamas de manga larga y algo de abrigo para salir.

¿Merece la pena comprar un asiento o anillo de baño?

No. La AEP, en En Familia («Asientos y anillos de baño», basada en la guía de la Alianza Europea para la Seguridad Infantil traducida por el Ministerio de Sanidad), no recomienda comprarlos ni usarlos: las ventosas pueden soltarse, el bebé puede escurrirse por el hueco de las piernas y dan una falsa sensación de seguridad. Son una ayuda para el baño, no un dispositivo de seguridad, y el bebé nunca debe quedarse solo en el agua, ni un instante.