Lista de nacimiento: lo que de verdad necesitas (y lo que puedes dejar fuera sin miedo)
El esterilizador eléctrico que tres personas me dijeron que pusiera «sí o sí» en la lista, lo he usado seis veces. Seis. Ahora vive en el trastero, al lado de la yogurtera que compré en 2018 con el mismo entusiasmo.
Te lo cuento porque, cuando empiezas a hacer tu lista de nacimiento, te ves sepultada bajo consejos de gente que te quiere pero que parió hace quince años, o de blogs que parecen escritos para llenarte el carrito más que la cuna. Y si no vigilas, acabas pidiendo 47 cosas, de las que usarás quince.
Probemos a hacer lo contrario. Lo que de verdad necesitas, y lo que puedes dejar fuera sin remordimientos.
Las cosas que usarás todos los días (y que está bien pedir de regalo)
De bodies de manga larga talla 50/56 hacen falta muchos. Al menos seis, ocho si quieres dormir por la noche sin poner la lavadora a las tres. Se mojan, se manchan, sales de casa con uno puesto y dos en la bolsa. Punto.
Los pijamas enteros con cremallera — cremallera, no botones. Quien recomienda pijamas con corchetes no ha cambiado nunca un pañal a oscuras con un recién nacido chillando. La cremallera se abre con una mano, los corchetes exigen ingeniería mecánica y paciencia, dos cosas que a las cuatro de la mañana no tienes.
Un buen fular o mochila portabebés. Uno solo, no tres modelos distintos «para probar». Si puedes, pruébalo antes en casa de una amiga: hay muchos, y el adecuado depende mucho de cómo es tu espalda.
Crema para el pañal, sí, pero un tubo. No la reserva de un búnker antiatómico: caduca, y hay de sobra en cualquier farmacia.
Y luego las cosas grandes, las que sí merece la pena pedir de regalo porque cuestan de verdad: un carrito sólido (no hace falta el de gama alta — el alemán de 1.200 euros no te va a convertir en mejor madre), una silla de coche bien homologada, y, si piensas dar el pecho, un sillón cómodo. El sillón parece un lujo hasta que pasas dos horas seguidas dando de mamar con la espalda bloqueada.
Las cosas que parecen imprescindibles y no lo son
El set de 30 baberos bordados con el nombre del bebé. Quedarán preciosos en las fotos de la primera semana, luego usarás los de IKEA de seis euros porque son más suaves y los puedes meter en la lavadora a 60 grados sin llorar si se manchan de cúrcuma.
Los zapatitos 0-3 meses. Los bebés de tres meses no caminan. Los zapatitos solo sirven para las fotos de Instagram y, en dos horas, los han perdido debajo del sofá.
El set «coordinado» de cuna de 47 piezas con edredón, chichonera, sábana bajera, cubresábana y sábana de arriba. Por cierto, los chichoneros acolchados los desaconsejan hoy los pediatras por riesgo de asfixia, y el edredón no se usa antes del año. O sea, compras un set precioso para aprovechar el 30%.
La bañera anatómica. Durante los dos o tres primeros meses, una toalla gruesa en el fregadero hace exactamente el mismo trabajo, ocupa cero sitio y no te obliga a doblarte sobre la bañera arriesgando una hernia.
Y el esterilizador eléctrico, ya te lo he contado. Si das el pecho lo usarás muy poco. Si das biberón, basta con esterilizar en una olla con agua hirviendo los primeros meses, y después ya no hace falta.
La regla de las tres preguntas
Antes de añadir cualquier cosa a la lista, hazte tres preguntas rápidas:
- ¿Lo usaré más de diez veces durante los primeros seis meses?
- ¿Hay una versión que cueste la mitad y haga lo mismo?
- Si lo dejo fuera de la lista, ¿alguien me lo regalaría igual (como los bodies, que llegan solos de todo el mundo)?
Si la respuesta a las tres es «la verdad que no», probablemente puedes dejarlo correr sin arrepentirte.
Y una cosa que nadie te dice
La lista de nacimiento perfecta no existe, y la tuya cambiará tres veces antes del parto, de todos modos. Añadirás cosas que ahora te parecen tontas («¿quién quiere una lámpara con ruido blanco?») y quitarás otras que hoy te parecen vitales. Está bien así.
Lo único que importa es que la lista la haces tú, a partir de cómo es tu casa, cómo es tu vida, cómo es tu día a día. No la fotocopia de la de tu cuñada. No la que compartió la influencer en Instagram con productos enviados por relaciones públicas. La tuya.
Tu bebé usará seis bodies, dormirá muchas veces encima de ti y, de toda la cosa que has acumulado en nueve meses, te darás cuenta de que lo verdaderamente imprescindible cabe en una bolsa.